La inmoralidad de la crisis económica

De verdad que desde que leí de pluma de Luis García Brito que “la crisis no es económica, si no moral” es inevitable que sume éste punto de vista a los que siempre me planteo al leer cada noticia político-económica que afecte nuestro día a día.

La toma, por parte del ejercito tailandés, del distrito financiero de Bangkok en Tailandia; El hipócrita pedido de Robert Mugabe abogando por “acabar con la plaga de violencia política en el país”; Las declaraciones de Hugo Chávez, pregonando que en el país se ha iniciado un "nuevo ciclo definitorio y definitivo en la historia venezolana… que entre los años 2010 y 2030 afianzará la revolución socialista, la independencia plena y la unidad de los pueblos de América Latina y el Caribe": Las groseras ganancias que obtuvieron los bancos españoles durante el peor año de crisis vivida en éste país… Todo esto y muchos otros acontecimientos parecieran no tener relación, pero si nos fijamos con detenimiento lo podríamos englobar como una “crisis moral”.


Parece difícil, pero no lo es. ¿Cómo y por qué un gobierno saca a la calle a su ejercito para defender los intereses de un reducido grupo de personas (nacionales y extranjeros) que se dedican a especular con la compra-venta de acciones en la bolsa? ¿Cómo un dictador que ha sembrado la violencia, ha destruido, dividido, esclavizado y asesinado a sus coterráneos puede hablar de “acabar con la plaga de violencia política en el país”? ¿Por qué Hugo Chávez ya está hablando (aunque sea de soslayo) de quedarse en el poder hasta el año 2030? ¿Cómo pueden los entes financieros, que han sido los grandes culpables del desastre económico mundial, ejecutar una hipoteca si durante ésta catástrofe no han hecho mas que abultar sus ganancias y cobrarnos a nosotros (los de a pie) todas las perdidas que ellos deberían asumir? Peor, han declarado record de ganancias a costa del desmejoramiento radical de la calidad de vida de los deudores.

Ahí es donde está el hilo conductor de esta historia. Empresarios e inversionistas que no tienen moral, que no tienen conciencia social (no que sean socialistas) y que solo persiguen mayor rentabilidad a su inversión. No toman en cuenta que con esa actitud están estrangulando, asfixiando, a quienes les hemos generado inmensas cantidades de riquezas. Como decimos coloquialmente: “pan pa´ hoy y hambre pa´ mañana”.

La avaricia inmoral esta dando combustible a la gente de a pie para que vea en las mentiras de regímenes “socialistas”, como el del “Cuadillo Bufón”, la solución a todos sus problemas. Estos regímenes en realidad lo único que hacen es sustituir el “eficiente” esquema de explotación empresarial (eficiente para los inversores) por un inoperante y obsoleto sistema de esclavitud de estado gerenciado por políticos inmorales, avaros y, lo peor, mediocres e incapacitados para ejercer esas responsabilidades.

Últimamente hemos asistido al crecimiento paulatino, en diversos países del continente americano, de grupos de estafadores que se esconden tras un disfraz político de socialista o comunista. Usan su capacidad retórica para engañar a desprevenidos electores que andan a la espera de un Mesías que les resuelva todos los males que les aquejan. Con sus discursos sacan provecho del egoísmo y la mezquindad de quienes tienen en el poder económico.

Se venden a si mismos como paladines de pueblo e incansables luchadores contra la oligarquía, la burguesía y cualquier forma de capitalismo. En el fondo no son más que inmorales y resentidos capitalistas de closet que tienen gran habilidad para esconder sus verdaderos propósitos y que, como ya lo han demostrado, tienen vida de ricos y famosos. Tienen una necesidad genética de permanecer en el poder a toda costa. La razón es única y fácil de leer: su capacidad como empresarios jamás les dará la oportunidad de acumular tanta riqueza y en tan poco tiempo. Simulan gran interés por el “pueblo”, pero no padecen como ellos la escasez, la inseguridad.

Al final más de lo mismo. Inmorales llevando el destino de un país en combinación con grupos de empresarios sin escrúpulos a los que no les importa el cómo si no el margen de ganancia. Repito, en el fondo no es económica si no moral esta crisis. La solución no está solo en generar estabilidad en los mercados, esa es una parte de la solución. El trabajo fuerte debe darse en la educación de las nuevas generaciones empresariales creándoles mayor responsabilidad social. El trabajo también está en legislar hacia esa posibilidad y crear un estado de derecho independiente que funcione.

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