Nuestros gobernantes son el reflejo de nosotros mismos




Es muy probable que esto sea cierto. Pero también es bueno recordar como llegaron al poder. Sería justo decir entonces que, en los países oprimidos por regímenes dictatoriales o seudo democracias, la población es esencialmente ingenua, creen en la buena fe de sus líderes y que el listo, el vivo, está a la caza de estos escenarios para poder lograr sus metas.

Es decir cada día sale un pendejo a la calle y el que lo encuentre es de él. Para poner cifras más concretas somos 6.500 millones de pendejos que salimos a las calles todos los días y 198 gobernantes que buscan nuestro voto, bien sea intentando hacer su trabajo, engañándonos o por la fuerza.

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Es terriblemente injusto. Pareciera no tener sentido. Tanto que pudiera decirse que más que tontos pareceríamos indolentes o pasivos ante las terribles situaciones que viven muchos de nuestros países. Faltos de memoria es otra posibilidad. Comodidad también pudiera ser. Es muy fácil estar cómodamente sentado (como lo estoy en este momento) criticando los problemas del mundo, divariando sobre lo que se debe o no hacer, pero haciendo nada tangible para buscar una salida.

Escudriñamos la manera más fácil siempre, la que menos nos incomode. Trasladamos las culpas fuera de nosotros y las estampamos descaradamente en nuestros dirigentes. Los culpamos de no tener para comprar la casa hasta por la calle sucia. Creo que es por esto que eso de que “nuestros gobernantes son reflejo de nosotros mismos” toma fuerza.

Nos parece desde fútil, hasta imposible en muchos casos, dar con la puerta de escape. Además, nos dejamos convencer de que la solución debe venir de arriba hacia abajo y no lo contrario. Claro, tomar conciencia de esto significaría ceder en nuestros pequeños espacios de comodidad, logrados a costa de voltear la mirada o esconder la cabeza.

Tanto la culpa como la solución están en nosotros. Si la calle esta sucia es por que tiramos la basura, no por que no la limpian. Así de sencillo. Si los Castros, Chávez, Evos, Ortegas, Bushs, Gaddafis, Kim Yong-ils (y todos los dictadores y seudo demócratas del planeta) siguen en el poder es por nosotros mismos, por los que se aprovechan y sacan ganancia económica de que ellos estén allí.


Somos los responsables de que estén y de que se vayan y no vuelvan. Pero para eso debemos cambiar nosotros primero. Ganar ese partido no es tan difícil, somos 6.500 millones contra 198… creo que tenemos ventaja. Solo falta acordar lo que vamos a hacer y ponerlo en práctica.

2 comentarios:

Ardora Viéitez dijo...

no se nos educa para ser criticos, para pensar por nosotros mismos sino para obedecer. desde el primer dia de vida se nos educa en la obediencia. En un discurso Goebbels, el nazi, dijo: gobierno bueno es el que sabe manejar la propaganda; gobierna mal quien no lo sabe hacer. los alemanes de Hitler eran gente como la demas, pero bastó una docena de gentes que sabian manejar la propaganda y lo hicieron a fondo para convertirlos en asesinos de masa.
la gente en general no tiene tiempo para meditar y mucho menos para unirse y defender juntos una sensatez, Los gobernantes dividen y vencen. Nos condicionan para obedecer, nos hacen tragar lo intragable, nos lanzan a unos contra los otros. Resultado? lo que se ve. La gente somos victimas, no agentes

deralte dijo...

Pues eso, pero somos cortitos de entendederas y ellos muy listos, listisimos.
Saludos

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